ARCHIVO DIOCESANO

Fue creado mediante decreto el 4 de junio de 1976 por iniciativa del obispo Juan Antonio del Val Gallo, a tenor de las indicaciones de la Conferencia Episcopal Española sobre la concentración en los archivos históricos de cada diócesis de los fondos de las parroquias con fines de preservación y seguridad.

Entonces, recibió la denominación de Archivo Diocesano General Concentrado de Santander o también Archivo Diocesano de Santillana del Mar, por estar allí su sede, en el convento de monjas clarisas Regina Coeli, donde también se encuentra ubicado el Museo Diocesano de Santander.

Su puesta en funcionamiento se debió al sacerdote Antonio Niceas Martínez, conservador del Museo Diocesano, y a la Comisión diocesana Fe y Cultura, que ya había inciado la recogida de fondos en 1972, y el tratamiento archivístico contó con la supervisión de los técnicos Manuel Vaquerizo Gil y Agustín Rodríguez, director y ayudante, respectivamente, del Archivo Histórico Provincial de Cantabria.

Así al recién inaugurado Archivo fueron llegando además de los registros sacramentales de las parroquias, los libros de cuentas de fábrica, los documentos relativos a cofradías, hermandades, capellanías, obras pías, los inventarios de bienes, testamentos, censos, las actas de visitas pastorales, así como aquella documentación generada por los antiguos concejos que debido a la costumbre de celebrar las asambleas en las iglesias se conservó junto a la parroquial.

Las hermanas clarisas sor Celina, sor María Jesús Pellón, sor Maria Blanca Larumbe y en los últimos años, sor Emilia Sierra Oria, se ocuparon de su gestión y custodia, realizando entre otras tareas, la recepción de documentos, su identificación y descripción, la restauración de aquellos en riesgo de perderse definitivamente, la atención de consultas de usuarios e investigadores, la transcripción de documentos, certificación de copias, etc.

Como resultado de este esfuerzo en 1983, siete años después de su creación, se publicó el Inventario de libros del Archivo Diocesano de Santander. Monasterio Regina Coelli Santillana del Mar, que ya recogía un total de 7.105 unidades documetales y censaba mas de 572 fondos parroquiales. Fueron años de gran actividad y vitalidad, en los que las consultas y peticiones de usuarios e investigadores desbordaron todas las previsones.

En esas fechas, bajo la supervisión de Enrique Campuzano Ruiz, director del Museo Diocesano Regina Coeli, se inició la reproducción de los libros sacramentales en microfilm, con el sabio propósito de preservar los originales, cuyo acceso quedó restringido, y destinar las copias a las consultas del público. Posteriormente, esta actuación se extendió al resto de documentos parroquiales y civiles.

En la década de los 90´ las consultas presenciales fueron desviadas al Archivo Catedralicio de Santander, dónde se habilitó una sala de consulta con seis reproductores de microfilm, quedando el servicio reducido a consultas postales. A la vez continuó la recogida de fondos históricos sacramentales de la diócesis, y su tratamiento archivístico.

En el año 2008 el Archivo cambió de sede pasando a ocupar instalaciones del Seminario Diocesano de Corbán y se profesionalizó su gestión y custodia. Actualmente, ocupa un despacho para trabajos técnicos en la primera planta y dos depósitos de documentos, de 25 metros cuadrados cada uno, en la planta baja.

ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE SANTANDER

El Archivo de la catedral de Santander se formó espontáneamente a medida que sus instituciones productoras, primero el cabildo de monjes de la iglesia colegial de los Cuerpos Santos,  después del cabildo de canónigos de la iglesia catedral, fueron generando documentos en el ejercicio de sus múltiples funciones litúrgicas, administrativas, pastorales y en la administración de sus bienes, como garantía y salvaguarda de los derechos, propiedades, obligaciones y privilegios que fueron adquiriendo a lo largo de los siglos.

El archivo reúne documentos desde el siglo XIII (1255) hasta la actualidad y en todos los casos se trata de documentación original y única.

Desde su origen los documentos se custodiaron en el propio edificio de la Catedral, conociéndose por algunas fuentes sus diversas ubicaciones. La existencia de  un «Libro que contiene un inventario de los papeles de esta Santa Iglesia hecho en 1624″ testimonia la dedicación de un monje con funciones de archivero a su ordenación y custodia. A finales del siglo XIX (1878) otro inventario hace referencia a los Privilegios, donaciones, confirmaciones, y escrituras del archivo .  A partir de ellos se puede hacer una estimación de la documentación que albergó y reconstruir el archivo antes y después de las dos catástrofes que padeció en el siglo XX:  las secuelas de la guerra civil,  durante la cual parte del archivo en papel del cabildo y de la curia diocesana fue trasladado en camiones a la Papelera de Aranguren (Vizcaya) en 1936, y el incendio que afectó al centro urbano de Santander y por ende, al  edificio de la catedral,  en febrero de 1941.

En 2008 el archivo estrenó nuevas instalaciones en una de las girolas de la catedral, siendo su difícil acceso uno de las principales  inconvenientes del mismo.

Desde el punto de vista de la investigación histórica se trata de un conjunto documental  fundamental para reconstruir la historia de la villa y después ciudad de Santander en época medieval y moderna.  A partir de sus diversas secciones documentales y fondos se pueden conocer las relaciones y grupos de poder, el urbanismo, la economía patrimonial, la demografía, la incidencia de epidemias, la criminología, la violencia, las costumbres, la historia de las mentalidades, la religiosidad, etc.